La tecnología, en común con muchas otras actividades, tiende a evitar los riesgos a los inversores. La incertidumbre es eliminada siempre que resulta posible. Las inversiones de capital siguen esta regla, puesto que la gente prefiere en general lo predecible. Pocos reconocen lo destructivo que puede llegar a ser esto, cómo impone severos límites sobre la variabilidad, y hace así a poblaciones enteras fatalmente vulnerables a las impresionantes maneras en que nuestro universo puede arrojar los dados.
–Evaluación de Ix, Archivos de la Bene Gesserit
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